Un fallo de seguridad en la aplicación de ChatGPT para macOS podía permitir que un atacante accediera a las conversaciones guardadas y otros datos de la aplicación, e incluso utilizara el proceso de ChatGPT para ejecutar acciones. OpenAI corrigió la vulnerabilidad el 25 de septiembre de 2026; la investigación se hizo pública el 2 de octubre.
El riesgo tenía una condición importante: el atacante debía haber conseguido instalar malware en el Mac. No era un fallo que permitiera atacar a distancia a cualquier persona por el mero hecho de usar ChatGPT. Aun así, el caso pone el foco en la seguridad de las aplicaciones de IA que interactúan estrechamente con otros procesos y servicios del equipo.
Cómo funcionaba el fallo de ChatGPT para macOS
Según la investigación de Objective-See descrita por WIRED, la aplicación empleaba comprobaciones de firma digital para verificar que las solicitudes entre sus componentes procedían de software legítimo de OpenAI. El diseño también revisaba varios niveles de la cadena de procesos, con la intención de impedir que un programa malicioso utilizara un componente de confianza como intermediario.
Los investigadores encontraron una vía para sortear esas comprobaciones: un intérprete de scripts de confianza podía recibir instrucciones no confiables. Al iniciar ese intérprete mediante una cadena de procesos preparada para cumplir las verificaciones de los procesos padre y abuelo, el código podía llegar al proceso principal de ChatGPT.
El problema no consistía, por tanto, en que ChatGPT filtrara automáticamente las conversaciones ni en que el modelo fuera vulnerable a una instrucción enviada desde la web. La condición previa era que ya se ejecutara código malicioso en el ordenador. Una vez cumplida, el fallo podía facilitar que ese código actuara a través de la aplicación, con solicitudes que parecían proceder de un componente legítimo.
Qué datos y acciones podían quedar expuestos
La vulnerabilidad podía dar acceso a los registros de chat y a otros datos almacenados por la aplicación. WIRED también informa de posibles acciones a través de ChatGPT, como interactuar con sesiones del navegador u otras aplicaciones sensibles. Esto elevaba el impacto potencial en equipos donde se utilizara la aplicación con información privada o con servicios conectados.
El investigador Patrick Wardle, de Objective-See Foundation, explicó a WIRED que su prueba de concepto era muy breve. Esa facilidad de explotación no elimina el requisito decisivo: el atacante necesitaba tener ya presencia en el Mac. El artículo no afirma que se hayan confirmado robos de datos o ataques que explotaran esta vulnerabilidad contra usuarios.
OpenAI corrigió el fallo antes de que se publicara la investigación
La divulgación periodística llegó el 2 de octubre, pero el parche se había publicado una semana antes. El registro oficial de cambios de OpenAI indica que el 25 de septiembre corrigió en macOS la vulnerabilidad CVE-2026-100754, en la versión 26.924.20706, y reconoce la contribución de Wardle.
WIRED actualizó su artículo a las 14:07, hora del este de Estados Unidos, para ampliar la explicación sobre cómo podía explotarse el fallo. Esa actualización editorial no corresponde a una nueva fecha de parche: la corrección ya constaba en el registro oficial de OpenAI desde el 25 de septiembre.
Por qué importa la seguridad de las apps de IA
El caso ilustra un riesgo de diseño más amplio: una aplicación con acceso a conversaciones, sesiones del navegador o funciones del sistema puede convertirse en un objetivo atractivo si otros procesos consiguen abusar de su nivel de confianza. Las herramientas de IA no son una excepción a los problemas clásicos de seguridad de escritorio; sus integraciones y permisos pueden ampliar las consecuencias de una intrusión local.
Para los usuarios, lo práctico es mantener actualizada la aplicación de macOS y evitar instalar software de procedencia dudosa. La versión 26.924.20706 es la que OpenAI identifica como corregida para este fallo; la noticia no implica que todos los usuarios de ChatGPT estuvieran expuestos a un ataque remoto ni que se haya confirmado una filtración masiva.

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