Hay pocas cosas más capaces de poner a prueba la paciencia que una impresora que decide no cooperar justo cuando necesitamos un documento. Microsoft quiere hacer esa relación un poco menos complicada: Windows 11 está cambiando la forma de instalar y mantener los controladores de impresión, con más protagonismo para un sistema estándar llamado IPP y menos dependencia de los drivers antiguos de cada fabricante.
El titular puede sonar a que las impresoras veteranas van a dejar de funcionar de un día para otro, pero esa no es la situación. Microsoft está siguiendo un calendario gradual y, según su documentación, los controladores antiguos que ya existen todavía se pueden instalar. Lo que cambia primero es cómo Windows busca los drivers y qué soporte seguirán recibiendo a medio plazo.
Windows 11 empieza a preferir una vía más sencilla
Tradicionalmente, cada impresora ha dependido de un controlador propio o de un paquete compartido por el fabricante. Ese software sirve de intermediario entre Windows y el dispositivo, pero también puede complicar las instalaciones, generar incompatibilidades y quedarse sin actualizar cuando el fabricante deja de dar soporte a un modelo. Microsoft lleva tiempo impulsando una alternativa: el controlador IPP incluido en Windows, compatible con impresoras que utilizan estándares como Mopria.
La idea es que, cuando una impresora es compatible, Windows pueda configurarla con sus propias herramientas sin que tengamos que buscar un instalador distinto en la web del fabricante. No significa que todos los modelos vayan a ofrecer exactamente las mismas opciones: algunas funciones avanzadas o utilidades específicas pueden seguir dependiendo del software de la marca.
Microsoft confirmó que las nuevas instalaciones usarán IPP por defecto cuando el dispositivo lo admita. El cambio se incorporó a una actualización de Windows 11 24H2 y 25H2, aunque su llegada puede ser gradual. También se puede controlar el comportamiento desde Configuración > Bluetooth y dispositivos > Impresoras y escáneres, mediante la opción para instalar impresoras con Windows Ready Print.
Las fechas clave para los drivers antiguos
La transición no se concentra en una única fecha. Desde el 15 de enero de 2026, Microsoft dejó de publicar nuevos controladores de impresora de terceros en Windows Update para Windows 11 y Windows Server 2025. Los que ya estaban disponibles todavía pueden actualizarse, pero cada actualización se revisa caso por caso.
El 1 de julio de 2026 llegó el siguiente paso: cuando Windows clasifica los controladores disponibles, da prioridad al controlador IPP integrado si la impresora puede utilizarlo. Esto afecta sobre todo a la instalación de dispositivos compatibles y no implica que el sistema borre automáticamente el driver que ya estaba funcionando en un ordenador.
El cambio de mayor alcance está previsto para el 1 de julio de 2027. A partir de entonces, Microsoft dejará de aceptar actualizaciones de drivers de impresora de terceros, salvo las relacionadas con la seguridad. Aun así, la documentación indica que los controladores existentes seguirán pudiendo instalarse y que los fabricantes podrán proporcionar paquetes propios para sus dispositivos. Tampoco hay un plan anunciado para desactivar las funciones que ya dependen de los modelos heredados.
¿Tengo que cambiar de impresora?
Si la tuya funciona con Windows 11, no hace falta sustituirla por este anuncio. El caso que puede dar más trabajo es el de una impresora antigua que dependa de un controlador específico, de un instalador que ya no está disponible o de una utilidad propia para opciones como la impresión a doble cara, la gestión del color o la digitalización.
Antes de cambiar nada, lo más práctico es comprobar el modelo exacto en la página de soporte del fabricante y guardar el instalador compatible con nuestra versión de Windows. Si al volver a instalarla Windows elige un controlador genérico y desaparece alguna función, se puede probar con el paquete oficial de la marca. Microsoft también permite que esos drivers se instalen mediante paquetes proporcionados por el fabricante.
En oficinas, centros educativos y otros espacios con varias impresoras conviene revisar la compatibilidad con algo más de tiempo, sobre todo si se usan equipos multifunción o configuraciones compartidas. El objetivo de Microsoft es simplificar la impresión cotidiana y reducir la dependencia de componentes antiguos, pero en estos entornos una función concreta que desaparece puede tener más impacto que en casa.
En resumen: Windows 11 se está preparando para instalar impresoras compatibles con menos pasos y para dejar de mantener los drivers antiguos de forma gradual. Es un cambio relevante para fabricantes y administradores, pero no un aviso para tirar la impresora que tenemos en casa. Si funciona, podemos seguir utilizándola; simplemente merece la pena tener localizado el soporte oficial por si un día toca configurarla de nuevo.
