Epic Games ha abierto hoy, 14 de octubre, una versión Preview de su nuevo launcher para Windows, macOS y, por primera vez, Linux. El cambio va más allá de una interfaz renovada: la compañía también ha explicado cómo pretende llevar Fortnite a Linux mediante una nueva versión de Easy Anti-Cheat. Pero no hay fecha de lanzamiento y el sistema impondrá requisitos de arranque seguro y verificación del equipo que no todas las distribuciones activan por defecto.
La idea importante para quien juega en Linux es no confundir tres cosas distintas: el launcher ya tiene una versión nativa para este sistema; eso no convierte automáticamente en compatibles todos los juegos de la tienda; y Fortnite todavía no se puede jugar en Linux con esta Preview. Epic plantea primero rehacer y probar su anti-cheat, y reconoce que el trabajo depende también de los mantenedores de las distribuciones.
Epic reconoce que recurrió al «vibe coding»
El anuncio también deja un detalle llamativo sobre cómo se hizo el programa: Epic dice que «vibe coded» el nuevo launcher, una expresión asociada al desarrollo asistido por inteligencia artificial. La compañía no concreta qué herramientas utilizó, cuánto código se generó de esta forma ni qué partes pasaron por una revisión manual; por tanto, la frase no permite concluir que el cliente se haya creado de manera autónoma o sin supervisión. Sí confirma que Epic presenta la IA como parte de su proceso de desarrollo, además de la renovación técnica y visual del producto.
La distinción importa porque una aplicación disponible en millones de cuentas debe mantener compras, bibliotecas, descargas y funciones sociales. Epic advierte que esta primera Preview está incompleta y recomienda a jugadores competitivos y desarrolladores de proyectos en vivo continuar con el launcher anterior. La empresa no ha atribuido esos límites al uso de IA: los presenta como el alcance propio de una versión temprana. La novedad, por ahora, es que la propia Epic ha hecho público el método, no una auditoría sobre la calidad o seguridad del código.
Qué incluye la nueva versión Preview
Epic describe el launcher como una reconstrucción más ligera y rápida, con una biblioteca renovada, búsqueda y filtros, colecciones, información de actividad y una vista que reúne el estado de cada juego y sus descargas. También incorpora controles para revisar velocidades de descarga, lectura y escritura, así como instalaciones activas, pendientes, programadas o fallidas. La empresa dice que las compras, juegos instalados, partidas en la nube y progreso se mantienen asociados a la cuenta.
La versión de prueba está disponible para Windows 10 y 11 de 64 bits, macOS 12 Monterey o posterior en equipos Apple Silicon y Linux. En este último caso, Epic da soporte oficial a Ubuntu 22.04 LTS o posterior, Fedora 43 o posterior y Debian 12 o posterior. El mínimo indicado para Linux es un procesador x86-64 de doble núcleo a 2 GHz, 4 GB de RAM y 2 GB de espacio libre; se necesita conexión a Internet para configurar el launcher y sus funciones en línea. En otros sistemas Linux podría funcionar, pero Epic no los considera probados o compatibles oficialmente.
Hay una advertencia práctica antes de instalarlo: la Preview desinstala automáticamente el launcher antiguo. Epic también avisa de que todavía faltan algunas funciones sociales y opciones de gestión de cuenta, y recomienda mantener el launcher actual a quienes jueguen de forma competitiva o trabajen en proyectos en vivo. Aunque los juegos, las partidas guardadas y el progreso deberían conservarse, no es una beta que convenga instalar a ciegas en el equipo principal si dependes de esas funciones.
Epic publica una comparación de velocidad en su página de lanzamiento: la nueva aplicación habría iniciado en una media de 5,47 segundos, frente a 10,07 segundos de Steam, en una prueba encargada a Keywords Studios. El fabricante indica que se hicieron cinco pruebas en cada uno de 13 equipos y que se excluyeron los tres modelos de gama más baja; los resultados pueden variar. Es una referencia útil para entender qué optimización busca Epic, no una garantía de que la experiencia vaya a mejorar en todos los ordenadores.
El launcher no vuelve compatibles todos los juegos
Que la tienda funcione de forma nativa en Linux no significa que cada título tenga una versión para ese sistema. Epic avisa de que muchos juegos solo ofrecen una compilación para Windows y pueden necesitar una capa de compatibilidad. La página de la Preview recomienda comprobar la compatibilidad de cada juego antes de instalarlo; el launcher, por sí solo, no sustituye el trabajo necesario para ejecutar esos títulos.
La compañía ya ofrece compatibilidad con Linux en Easy Anti-Cheat para algunos juegos, pero su soporte para versiones de Windows ejecutadas mediante Wine o Proton es opcional para cada título. Epic explica que muchos desarrolladores no lo habían activado porque la implementación disponible no ofrecía el mismo nivel de protección que en Windows. Ese límite es especialmente relevante en juegos competitivos, donde las trampas pueden afectar a toda la comunidad y no basta con que el ejecutable consiga arrancar.
Quien quiera entender mejor ese ecosistema puede consultar nuestra noticia sobre Wine 11.19 y sus cambios para juegos en Linux. Wine y Proton ayudan a ejecutar programas de Windows, pero no resuelven por sí solos las barreras que impone un anti-cheat integrado a bajo nivel.
El plan para llevar Fortnite a Linux
Epic prepara EAC Linux v2, una reconstrucción de su implementación de Easy Anti-Cheat para acercar su protección a la que ofrece en Windows. La compañía quiere probar primero esta versión en Fortnite, observar cómo funciona en un entorno real y ajustar el sistema. Si valida su eficacia, planea ofrecer las mejoras a otros estudios para que también puedan llevar juegos multijugador a Linux.
El diseño anunciado no instala un controlador anti-cheat equivalente al de Windows. En su lugar, combina funciones de seguridad ya presentes en Linux con un servicio de sistema y programas eBPF. La configuración propuesta incluye kernel y módulos firmados, TPM 2.0, Secure Boot, medición del arranque, IOMMU, el modo de integridad de Kernel Lockdown, BPF LSM y kexec desactivado. Epic reconoce que algunas de estas funciones no están disponibles o activadas por defecto en todas las distribuciones y que pueden requerir cambios de configuración.
Eso puede dejar fuera, al menos inicialmente, a usuarios con kernels personalizados, configuraciones de arranque propias o equipos que no cumplan los requisitos de seguridad. Epic dice que está trabajando con responsables de distribuciones para acordar qué claves y configuraciones serán aceptadas. También aclara que los requisitos se comprobarían al iniciar un juego protegido, no necesariamente durante todo el uso del ordenador; quien solo juegue ocasionalmente podría mantener una entrada de arranque separada para esos títulos.
La compañía afirma que el servicio anti-cheat solo se inicia mientras se ejecuta un juego protegido y se detiene al salir. Y hay otra limitación importante: Steam Deck no es compatible actualmente con los requisitos de EAC Linux v2, aunque Epic dice que está hablando con Valve y espera poder dar soporte en el futuro. No hay un calendario que permita saber cuándo podrían cambiar esas condiciones.
Una promesa sin fecha y con condiciones
El nuevo launcher es un paso concreto: los usuarios de algunas distribuciones Linux ya pueden descargar una versión nativa y probar su biblioteca. Lo de Fortnite, en cambio, sigue siendo un objetivo condicionado. Epic no ha anunciado fecha, primero tiene que coordinar los requisitos con suficientes mantenedores y validar EAC Linux v2 en el propio juego. Tampoco ha prometido compatibilidad con Steam Deck.
Para los jugadores, la recomendación inmediata es sencilla: si solo quieren probar el launcher, que revisen antes la lista de distribuciones admitidas y recuerden que la Preview reemplaza la versión anterior al instalarse. Si lo que esperan es volver a jugar a Fortnite en Linux, por ahora toca esperar. El anti-cheat propuesto puede ampliar las opciones de juego en línea en Linux, pero también introduce requisitos que la comunidad y los desarrolladores tendrán que evaluar antes de que la promesa se convierta en una descarga disponible.
