Canada Rocket Company (CRC), una empresa aeroespacial con sede en Toronto, ha presentado en London, Ontario, una instalación dedicada a ensayar y validar tecnologías de cohetes. La infraestructura, situada en el aeropuerto internacional de la ciudad y bautizada como Jeremy Hansen Rocket Test Facility, forma parte del esfuerzo de la compañía por desarrollar el R-2, un lanzador reutilizable de capacidad media.
CRC plantea que el R-2 pueda transportar hasta 12,5 toneladas a órbita y apunta a realizar su primer lanzamiento en 2032, si el programa avanza según lo previsto. Por ahora, se trata de un objetivo de desarrollo empresarial, no de una fecha confirmada para un vuelo: el cohete todavía está en fase de diseño y pruebas.
El anuncio también encaja con una apuesta más amplia de Canadá por reducir su dependencia de lanzadores extranjeros. El país está impulsando nuevas capacidades espaciales por motivos comerciales y de seguridad, aunque construir un vehículo orbital operativo exige superar retos técnicos, financieros y regulatorios considerables.
Una instalación para probar tecnología de cohetes
La instalación de London ocupa unos 1.115 metros cuadrados y supone una inversión anunciada de 30 millones de dólares canadienses. Según Invest Ontario, organismo provincial que participó en el anuncio, se prevé que genere al menos 40 puestos de trabajo durante los próximos 18 meses. La infraestructura permitirá ensayar y validar sistemas de cohete diseñados y desarrollados en Ontario.
La apertura de un centro de pruebas es un paso de infraestructura, no una demostración de que el R-2 esté listo para volar. Los ensayos de motores y componentes ayudan a detectar problemas antes de integrar los sistemas en un vehículo completo, pero después quedan etapas como las pruebas integradas, la preparación de la plataforma de lanzamiento y la obtención de permisos.
La empresa ha llamado al centro Jeremy Hansen Rocket Test Facility, en honor al astronauta canadiense. CRC y la provincia presentan el proyecto como parte de un programa de desarrollo más amplio; las previsiones divulgadas por Invest Ontario sobre empleo e inversión a largo plazo son estimaciones, no resultados ya alcanzados.
Qué propone Canada Rocket Company para el R-2
De acuerdo con la información publicada por CRC y los detalles recogidos por Ars Technica, el R-2 sería un lanzador de capacidad media con nueve motores E-1 alimentados por metano y oxígeno líquido. La compañía describe un ciclo de generador de gas y una configuración con patas de aterrizaje, elementos que apuntan a estudiar la recuperación de la primera etapa. Eso no significa que la reutilización esté ya demostrada.
CRC anuncia una capacidad superior a 12.500 kilogramos y Ars Technica recoge una cifra de hasta 12,5 toneladas para órbita terrestre baja. La web de la empresa presenta esa capacidad para órbita heliosíncrona, un tipo de órbita terrestre usado por numerosos satélites de observación. Como las descripciones públicas no son idénticas, conviene tratar la cifra como una capacidad objetivo declarada por la compañía, no como una prestación comprobada.
El diseño sitúa al R-2 en una categoría distinta de los lanzadores ligeros que suelen transportar cargas más pequeñas. Según explicó el director ejecutivo Hugh Kolias a Ars Technica, CRC decidió concentrarse directamente en un cohete de mayor tamaño tras consultar a ingenieros sobre cuánto del trabajo de un vehículo pequeño podría aprovecharse en un programa mediano. La empresa sostiene que buena parte de la infraestructura y el desarrollo de un lanzador ligero no servirían para reducir sustancialmente el riesgo del proyecto mayor.
El apoyo público canadiense se centra en una primera fase ligera
El contexto es importante: el programa federal Launch the North está orientado inicialmente a vehículos de lanzamiento ligero y tecnologías relacionadas. El Departamento de Defensa canadiense explica que busca desarrollar capacidad nacional para poner cargas en órbita desde suelo canadiense, con una capacidad operativa inicial ligera prevista, como máximo, para 2028. El programa contempla que futuras fases puedan abordar vehículos de capacidad media.
En marzo de 2026, Canada Rocket Company anunció que recibió una subvención de 8,3 millones de dólares canadienses a través del programa IDEaS para acelerar el desarrollo de su vehículo ligero. La empresa también expresó entonces su intención de avanzar hacia una capacidad mediana a principios de la década de 2030. Por tanto, esa subvención no debe confundirse con una financiación pública ya asignada específicamente al desarrollo completo del R-2.
La estrategia de defensa canadiense identifica el acceso al espacio como una capacidad soberana: los satélites pueden prestar servicios de comunicaciones, navegación y observación relevantes para usos civiles y militares. El objetivo político es disponer de más opciones propias; el éxito comercial de un lanzador dependerá, además, de que pueda ofrecer costes, fiabilidad y calendarios competitivos frente a proveedores internacionales.
Un calendario ambicioso y todavía condicionado
La fecha de 2032 procede de las declaraciones de la compañía recogidas por Ars Technica y debe leerse como una meta. El propio historial de los lanzadores orbitales muestra que pasar del desarrollo del motor a un cohete completo requiere una secuencia de ensayos y pruebas de vuelo; cualquier retraso en financiación, ingeniería o permisos puede modificar el calendario.
La instalación de London da a CRC un lugar en Ontario para probar tecnologías y construir experiencia local. El siguiente indicador relevante será el avance verificable de las pruebas del motor y de los sistemas del vehículo. Hasta entonces, el R-2 representa una apuesta canadiense por crear acceso propio a la órbita, no una alternativa operativa disponible para contratar lanzamientos.
Fuente original: Ars Technica. Más información: Invest Ontario, Canada Rocket Company y Departamento de Defensa de Canadá.
