Una mano con seis dedos ha bastado para que Jagex retire un tráiler de RuneScape y abra una revisión de sus controles internos. El vídeo, presentado durante la RuneFest del pasado fin de semana para promocionar la próxima misión Dragon Slayer II de RuneScape 3, incluía varios detalles visuales que los jugadores relacionaron rápidamente con imágenes generadas por inteligencia artificial: desde esa mano imposible hasta unas botas con una suela más propia de una zapatilla moderna.
La compañía no ha publicado el nombre del proveedor ni ha detallado qué herramientas se utilizaron. Sí ha confirmado que el tráiler fue realizado por un socio externo y que este había asegurado expresamente que no recurriría a IA generativa. En su comunicado a la comunidad de RuneScape, Jagex reconoció que el sexto dedo era difícil de justificar, pidió disculpas y dijo que retiraba el vídeo mientras investigaba lo ocurrido. La respuesta importa tanto por el error visible como por lo que revela sobre la supervisión de los trabajos encargados fuera del estudio.
El tráiler que convirtió un detalle en un problema de confianza
La escena se mostró como parte de la presentación de RuneScape en RuneFest, el encuentro anual de la comunidad celebrado en Birmingham. El material estaba vinculado a Dragon Slayer II, una misión de RuneScape 3, y no a una actualización de Old School RuneScape. Esa distinción es relevante: la polémica afecta a una pieza promocional, no demuestra que el juego incluya imágenes generadas por IA ni que el estudio las haya incorporado a sus contenidos jugables.
Lo que sí ocurrió fue suficiente para que el vídeo se propagara por redes y foros. Una mano con anatomía imposible resulta muy fácil de detectar incluso para quien no sigue de cerca el debate sobre la IA. A eso se sumó una bota cuya suela parecía fuera de lugar en una armadura de fantasía medieval. PC Gamer recogió ambos detalles y la reacción de Jagex: el estudio admitió que tendría que haber detectado las señales antes de enseñar el tráiler.
Conviene ser precisos con lo que se sabe. Jagex ha confirmado la retirada, la intervención de una empresa externa y la promesa de esta de no emplear GenAI. También ha reconocido que el resultado contenía elementos difíciles de explicar y ha iniciado una investigación. La compañía no ha identificado al proveedor, no ha hecho pública una auditoría técnica del vídeo y tampoco ha descrito qué modelo o proceso se habría usado. Por eso, la noticia no permite afirmar más de lo que han reconocido el estudio y las señales observables.
La polémica llega después de otro tropiezo con un socio
El contexto ha amplificado el caso. Apenas unos días antes, una colaboración de merchandising entre Jagex y la organización de esports 100 Thieves había recibido críticas por un diseño de camiseta con errores que los jugadores asociaron a una generación con IA. En una declaración publicada por 100 Thieves, la organización reconoció que el diseño incluía IA y que no lo había detectado a tiempo. Explicó que un diseñador recurrió a esa herramienta durante la fase final para editar la pieza y que el proyecto tenía poco más de un mes para diseño, revisión, aprobación y producción.
No son el mismo incidente: en el caso del merchandising, 100 Thieves reconoció el uso de IA en el diseño; en el del tráiler, Jagex ha comunicado que el proveedor había prometido no utilizarla y que está investigando cómo llegó ese material a la presentación. Pero para la comunidad ambos episodios dejan una pregunta parecida: ¿qué controles aplica una empresa cuando encarga una parte de su comunicación o de sus productos a terceros?
La postura pública de Jagex es que no utiliza IA generativa para crear sus juegos, ilustraciones o activos creativos y que no permitirá conscientemente que se use en su nombre. Esa promesa también alcanza a las piezas encargadas a colaboradores. De poco sirve marcar una línea editorial si el proceso de producción no puede comprobar que los socios la respetan o si el material llega al público sin una revisión capaz de detectar fallos evidentes.
El proveedor puede fallar, pero la revisión también cuenta
Jagex no se ha limitado a culpar a la empresa externa. En respuestas posteriores en el hilo oficial, su representante reconoció que el estudio tendría que haber detectado esos detalles y que no podía cargar toda la responsabilidad sobre el proveedor. Esa admisión desplaza el foco desde la herramienta concreta hacia la cadena de trabajo: quién revisó el montaje, qué garantías se solicitaron y por qué el vídeo llegó a mostrarse en un evento para seguidores.
Las marcas de videojuegos trabajan a menudo con agencias, estudios audiovisuales, artistas y fabricantes externos. Esa colaboración permite producir tráileres, anuncios y artículos de merchandising a mayor escala, pero también complica el control de procedencia de cada recurso. Una cláusula que prohíba la IA puede fijar la expectativa contractual; no sustituye la comprobación del resultado. Y una revisión humana tampoco consiste únicamente en buscar dedos de más: debe comprobar coherencia visual, derechos de los elementos utilizados, fidelidad al universo del juego y cumplimiento de las condiciones acordadas.
En este caso, la respuesta anunciada por Jagex apunta a dos medidas: revisar sus procesos y trabajar con creadores de la comunidad para contar la historia de Dragon Slayer II con el estándar que considera adecuado. La empresa no ha publicado aún un calendario, un protocolo nuevo ni detalles sobre la colaboración. Habrá que ver si esa revisión se traduce en cambios concretos y si consigue recuperar la confianza de quienes vieron cómo dos proyectos asociados a RuneScape acababan envueltos en polémicas relacionadas con la IA en cuestión de días.
El debate real va más allá de una imagen defectuosa
El episodio también refleja por qué la discusión sobre IA generativa en videojuegos no se resuelve con un sí o un no abstracto. Los jugadores pueden valorar de forma distinta el uso de estas herramientas, pero en este caso Jagex ya había fijado una posición pública sobre sus activos creativos. El punto de fricción es que esa posición no se habría aplicado correctamente en una pieza promocional producida por un socio. Para una comunidad que lleva años construyendo una relación con el mundo de RuneScape, la coherencia entre lo que una compañía promete y lo que publica forma parte del producto.
Un error visual aislado podría haberse quedado en una anécdota. Se convierte en una crisis cuando llega después de otro caso cercano, cuando la empresa había declarado un estándar claro y cuando el material supera varios filtros antes de aparecer en un escenario tan visible como RuneFest. La rectificación de Jagex reconoce precisamente que el problema no termina al retirar el archivo: también hay que explicar qué falló y demostrar que no volverá a ocurrir de la misma manera.
Por ahora, el tráiler sigue retirado y la investigación continúa. No hay confirmación pública de que la misión o el arte del juego se hayan creado con IA. Lo que sí queda sobre la mesa es un desafío muy concreto para Jagex —y para cualquier estudio que externalice parte de su trabajo—: verificar que sus socios cumplen las reglas y asumir la revisión final como propia. En RuneScape, la aventura de Dragon Slayer II todavía no ha empezado; la conversación sobre quién controla las imágenes que representan al juego ya está en marcha.
