En el interior de tu móvil hay miles de millones de componentes diminutos que funcionan como interruptores. Para fabricarlos, una máquina proyecta luz sobre una lámina de silicio y deja allí, capa a capa, el patrón de los circuitos. Ahora, ASML y su socio óptico Carl Zeiss estudian cómo hacer que esa “impresión” llegue aún más lejos.
La idea se llama Hyper-NA y apunta a ser la sucesora de la tecnología más avanzada de ASML, conocida como High-NA. No es una máquina que vaya a aparecer en las fábricas el año que viene: la compañía ha empezado a investigar el sistema, pero no ha confirmado que vaya a fabricarlo. La estimación que recoge Reuters habla de un horizonte de alrededor de diez años.
Cómo se “dibujan” los circuitos de un chip
Un chip no se construye colocando cada transistor uno por uno. Se trabaja sobre una oblea de silicio, una lámina redonda que se cubre con materiales sensibles a la luz. La máquina proyecta sobre ella un patrón microscópico; después, ese dibujo se procesa y se repite muchas veces, capa sobre capa, hasta formar los circuitos.
Piensa en una plantilla y una linterna extremadamente precisa: la plantilla contiene el dibujo y la luz lo proyecta sobre la superficie. En una fábrica real intervienen espejos, láseres, materiales y sistemas de control con una precisión extraordinaria. ASML explica que su sistema óptico reduce y enfoca el patrón sobre la oblea antes de repetirlo por toda su superficie.
Cuanto más pequeños pueden ser esos trazos, más elementos caben en el chip. Eso abre la puerta a procesadores más compactos y puede ayudar a mejorar su rendimiento o su consumo, aunque el resultado también depende de cómo se diseñe y fabrique cada chip.
Qué quiere mejorar Hyper-NA
La parte “NA” del nombre se refiere a una característica de la óptica que ayuda a proyectar detalles más pequeños. No hace falta quedarse con la sigla: la idea es que Hyper-NA permitiría enfocar patrones más finos que los sistemas actuales. El trabajo técnico de ASML y Zeiss estudia una óptica con una apertura numérica de al menos 0,75, frente al 0,55 de High-NA.
Los autores plantean que el sistema podría llegar a imprimir detalles de hasta cinco nanómetros. Esa cifra describe el tamaño de ciertos patrones que la máquina aspira a proyectar; no significa que ya exista un nuevo “chip de 5 nm” listo para comprar. Entre un diseño óptico sobre el papel y una máquina que funcione de forma fiable en una fábrica hay muchos pasos.
Una tecnología de futuro, todavía sin fecha de llegada
Hay piezas que podrían aprovechar avances ya disponibles: Reuters señala que los espejos de Zeiss tendrían la precisión necesaria y que la fuente de luz EUV actual de ASML podría reutilizarse. Aun así, el propio estudio analiza retos ópticos y de fabricación que deben resolverse antes de hablar de producción a gran escala.
Por eso conviene leer el anuncio como una señal sobre el rumbo de la industria, no como una promesa de lanzamientos inminentes. ASML investiga una posible generación posterior a High-NA, pero no se ha comprometido a producirla y la referencia de unos diez años es una previsión, no una fecha anunciada.
Si Hyper-NA llega a convertirse en una herramienta industrial, podría contribuir a fabricar chips más pequeños y eficientes para móviles, ordenadores y centros de datos. De momento, lo más interesante es que la carrera por reducir los circuitos ya está mirando más allá de las máquinas que ni siquiera han llegado todavía a todas las fábricas.

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