La Fiscalía Europea (EPPO) investiga una presunta trama que habría comercializado más de un millón de teléfonos móviles usados como si fueran nuevos en distintos países de la Unión Europea. La operación, bautizada como «Troja», calcula un perjuicio de al menos 300 millones de euros para los consumidores y pérdidas de IVA superiores a 30 millones para varios Estados miembros.La investigación apunta a una cadena internacional de montaje, transporte y venta por internet. Las autoridades realizaron más de 160 registros y actuaciones en 19 países y detuvieron a siete sospechosos. La causa sigue abierta: las personas investigadas se presumen inocentes…

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