Un juez federal de Estados Unidos desestimó las demandas antimonopolio que Chegg y Penske Media presentaron contra Google por el uso de contenido de terceros en sus productos de búsqueda con inteligencia artificial. La resolución, firmada el 30 de septiembre por el juez Amit Mehta, supone un revés para dos empresas que sostenían que los resúmenes de Google restaban visitas e ingresos a sus sitios web.
El fallo no establece que cualquier uso de contenido en respuestas generadas por IA sea legal ni resuelve de forma general la disputa sobre derechos de autor. El tribunal concluyó que las demandas no presentaban argumentos suficientes para sostener las reclamaciones antimonopolio planteadas. Reuters informó de la decisión el 1 de octubre.
Qué reclamaban Chegg y Penske Media
Chegg, una compañía de recursos educativos en línea, y Penske Media, propietaria de publicaciones como Rolling Stone, Variety y Billboard, alegaron que Google aprovechaba su posición en las búsquedas para obtener contenido sin pagar y reutilizarlo en respuestas de IA. Según las empresas, los usuarios podían encontrar en esas respuestas la información que buscaban sin visitar las páginas originales, lo que perjudicaría el tráfico y los ingresos de los editores.
Su argumento antimonopolio sostenía, en esencia, que Google condicionaba la visibilidad en el buscador a que los sitios permitieran rastrear y reutilizar sus contenidos. Las demandas también cuestionaban que los editores tuvieran pocas opciones para impedir ese uso sin renunciar a aparecer en los resultados de búsqueda. Esas eran alegaciones de las demandantes, no hechos probados tras un juicio.
Por qué el juez desestimó las demandas
Mehta consideró que las empresas no habían descrito un acuerdo entre ellas y Google que justificara sus reclamaciones por prácticas comerciales recíprocas. La expectativa de que el buscador envíe visitas a una página a cambio de que esta permita el rastreo, razonó el tribunal, no basta por sí sola para demostrar que existiera un pacto antimonopolio.
El juez también rechazó la reclamación de Penske sobre vinculación de productos: la demanda no establecía de forma plausible que Google Search y AI Overviews fueran dos productos independientes que se ofrecieran de manera condicionada. Además, el tribunal consideró insuficientes las definiciones de mercado presentadas para sostener las acusaciones de intento de monopolización o de uso de poder de mercado para expandirse a otros sectores. Los motivos aparecen desarrollados en la resolución del Tribunal de Distrito de Columbia.
La decisión se tomó al resolver las solicitudes de Google para que se desestimaran los casos; no fue el resultado de un juicio que determinara cuánto tráfico perdieron las empresas o cómo se generaron las respuestas de IA. El tribunal también dejó fuera las reclamaciones estatales por enriquecimiento injusto al declinar ejercer jurisdicción sobre ellas después de descartar las demandas federales. Por tanto, esa parte no equivale a una decisión sobre el fondo de esas reclamaciones.
El fallo reconoce el problema, pero no lo resuelve
La resolución no resta importancia al posible impacto económico para medios, educadores y otros creadores. Mehta expresó comprensión por la situación de quienes ven su contenido reutilizado sin compensación, pero señaló que las leyes antimonopolio no sustituyen a una intervención legislativa para abordar los efectos económicos de una nueva tecnología.
Ese matiz importa: el caso no concluye que las preocupaciones de los editores sean infundadas, sino que las vías legales elegidas no superaron el umbral necesario para continuar. La sentencia incluye una orden final susceptible de apelación; la resolución por sí sola no indica si las compañías recurrirán.
Una disputa clave para los medios digitales
Para los medios y creadores, la tensión sigue siendo práctica: los resúmenes pueden dar respuestas directamente en la página de resultados, mientras que los editores dependen de las visitas para sostener sus publicaciones. La decisión de Mehta deja sin solución judicial, en estos dos casos, la cuestión más amplia de cómo equilibrar el uso de contenidos, la visibilidad en buscadores y la compensación.
Por ahora, el fallo establece un límite concreto: para prosperar bajo las leyes antimonopolio, no basta con alegar una caída de tráfico o un trato injusto; las demandantes debían fundamentar los elementos legales específicos de sus reclamaciones. El debate sobre el impacto de las búsquedas con IA en la sostenibilidad de los medios, sin embargo, continúa abierto.
